Documental refleja ayuda de inmigrantes mexicanos a sus pueblos
26 de agosto, 2003
Actualizado: 5:12 PM hora de Nueva York (2112 GMT)
NUEVA YORK (AP) -- Muchos pueblos rurales de MŽxico han cobrado vida despuŽs que gran parte de sus habitantes los abandonaron para viajar a Estados Unidos en busca de una vida mejor.
Ayudados por la tecnolog’a moderna, estos inmigrantes se organizan, env’an dinero a sus comunidades y vuelven a colocar a sus pueblos en el mapa, y en muchos casos hasta cobran un poder pol’tico sin precedente.
El cineasta Alex Rivera aborda este fen—meno migratorio en su documental "The Sixth Section" (La sexta secci—n) que ser‡ difundido el martes por la cadena de televisi—n pœblica Public Broadcasting Service (PBS) como parte de la iniciativa Diverse Voices Project (Proyecto voces diversas).
Rivera revela en el documental de media hora aspectos de la vida de seis habitantes del pueblo San Vicente de Boquer—n, del estado de Puebla, que llegaron a Estados Unidos ilegalmente, ocultos en veh’culos.
"Vinimos debido a la pobreza. En nuestro pueblo no hab’a trabajo. Todo estaba muerto", relata uno de los hombres no identificados. El c—mo otros se establecieron en el pueblo de Newburgh, en el estado de Nueva York, donde trabajando como taxistas, alba–iles o panaderos, organizaron a sus coterr‡neos a fin de enviar suficiente dinero para construir un estadio de bŽisbol, un pozo artesano y otros servicios que han contribuido a mejorar la calidad de vida de los que permanecieron en el pueblo, en su mayor’a ni–os y ancianos.
"Boquer—n tiene cinco secciones all‡ en MŽxico, y aqu’ en Newburgh est‡ la Sexta Secci—n, donde vivimos nosotros, en una extensi—n de nuestro pueblo", se–al— el presidente del Grupo Uni—n, un comitŽ formado en Estados Unidos para velar por el progreso de esa comunidad rural.
"Es extra–a la manera en que la tecnolog’a ha sido esencial para la existencia del grupo. ValiŽndose del progreso tecnol—gico - telŽfonos con parlantes, fax, giros electr—nicos - es lo que les ha permitido mantener ese v’nculo", a–adi—.
Rivera, que prefiere las im‡genes digitales, trabaj— el tema central de esta historia de inmigrantes modernos unidos a sus ra’ces a travŽs de la tecnolog’a. "Pude cortar, disolver im‡genes a travŽs de efectos especiales que permitieron fusionar la nieve neoyorquina con los campos de Boquer—n. Juntando visualmente dos lugares, tan distintos como lejanos", dijo.
"Es el nuevo Sue–o Americano: No s—lo se trata de venir en busca de oportunidades y Žxito, sino que al salir de sus pueblos no los han abandonado", afirm— Rivera. "Hallan oportunidades, env’an dinero y desde lejos logran obtener control de su comunidad".
Hace algunos meses, los miembros del Grupo Uni—n conversaron con el gobernador del estado de Puebla, que vino a Nueva York para reunirse con los comitŽs de inmigrantes mexicanos establecidos aqu’. La visita ratific— la importancia de los inmigrantes para la econom’a y la pol’tica de MŽxico.
Desde esa fecha, el pueblo de Boquer—n ya cuenta con una pista asfaltada, una ambulancia y un alcantarillado en construcci—n.
El cineasta neoyorquino, de 32 a–os, hijo de padre peruano y de madre estadounidense, se interes— desde el principio de su carrera, en 1995, por los temas de inmigraci—n.
En uno de sus primeros filmes, "Papapap‡", que gan— medalla de plata en un festival de cortometrajes de Nueva York, Rivera expuso aspectos de la vida de su padre, que vino a Estados Unidos en la dŽcada de 1960 y desde entonces se neg— a hablar espa–ol.
"Se pasa seis horas diarias mirando Univisi—n", una cadena de televisi—n estadounidense que transmite en espa–ol, "pese a que nunca quiso hablar el idioma, ni ense–‡rmelo", relat—.
"Me di cuenta que vive en una realidad virtual. Emocionalmente su vida est‡ all‡ (en Lima), aunque f’sicamente est‡ aqu’ y para allanar esa contradicci—n, para sentirse bien, se vale de la televisi—n. Como si escuchara su idioma para ver el lugar que dej—, y vivir en una tercera dimensi—n. Ni aqu’, ni all‡, en algœn otro lugar".
"Entonces fue cuando decid’ crear una Lima virtual, para describir el estado mental de mi pap‡, como un nuevo inmigrante".
Rivera habla un perfecto espa–ol, que aprendi— por su cuenta.
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2003
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